HISTORIA DE UNA
LETRA EN PORTUGAL
Erase
una vez una letra portuguesa, de la Lusitania. Al
igual que sus hermanas, la I latina y la Y griega, érase una vez una I-LUSA.
Se
parecía a nosotros en que, como buena I-LUSA, vivía de ilusiones, de utopías.
Por eso, no es de extrañar que se hiciera muy amiga de una A-UTOPISTA. Era una
A...DORABLE... y además, como buena Autopista, era muy recta, guapa (buenas
curvas, firmes...), su único problema, como buena a-utopista era que le gustaba
mucho el dinero. Pero lo más importante de la A – Utopista, es que era una
A-VENTURERA. Y como a las dos les fascinaba la aventura, se hicieron A-MIGUITAS
y, cogiditas de la mano, se lanzaron a los caminos para encontrar una
explicación a sus vidas.
“¿Os
vais a caminar? Puedo caminar con vosotras?..., dijo
una P-CAMINOSA Me encanta caminar!”. “Sí, sí... pero vamos solas”, respondieron
las portuguesitas... “Ya sabes lo que dice el dicho:
Cuando la P-REZA, es para estarse quieta!” “Claro”,
dijo la otra... “y con tanta pereza, siempre llega tarde y acaba siendo una
P-TARDONA”. Y partieron entre risas de alegría.
Desde
el principio, pareció que iban por el buen camino, porque, a poco de andar,
conocieron a una U-TOPICA. Les encantó lo bien que hablaba. Quedaron
deslumbradas y llegaban a estarse horas escuchándola. Pero al poco tiempo las decepcionó...
Comenzaron a sentir que esta U-TOPICA, era una U... tópica... Siempre repetía lo
mismo, y siempre tenía las mismas respuestas para diferentes preguntas, en
general, frases hechas...
Decidieron
seguir su camino, y andando, andando, encontraron una casita bastante humilde,
donde vivía otra A: una A-DORADA, adorable, que evidentemente, era adorada
porque era una A-DIVINA. La adivina, les dijo: “Os daré un consejo para el
viaje... Nunca esperéis nada de las Des. Las Des-Esperadas, nunca traen nada
bueno”.
Y
le dieron la razón, porque ellas, con las Des, nunca se entendieron. Jamás
pudieron comprender, al igual que yo, que las Des-VESTIDAS, fueran iguales que
las Des-NUDAS. Aunque todo se les hizo un poco más claro cuando entendieron que
quien confeccionaba los trajes de las Des-VESTIDAS era una D-SASTRE. Cuando se
sentían bien con ellas decían: “Oh, que Des
agradables...! y les quedaba como una sensación
desagradable. Nunca se entendieron bien con las Des.
Pasaron
una mala época. Todo les salía mal. Si se encontraban con una A, era una
A-GORERA, si una pe, una P-SIMISTA, una D-PRIMENTE que las dejó por los
suelos... Llegaron a pasar hambre. Nunca aparecía una D-LICIOSA para consolarlas
o darles, como decía la I-Lusa, “alguien que nos D-LEITE”
Para
animarse, en su camino, decidieron ir a B-necia. Pero la B-NECIA, haciendo honor
a su nombre, ese día estaba con las ES-TUPIDAS, y las recibió mal...
“Oh, dijo... qué sucias. Yo pensaba encontrarme con una A-LABADA y resulta que me encuentro con esta A-PESTOSA! .
Las
portuguesitas se quedaron alucinadas... ¿Qué se cree
esta B-NECIA...?.. Se cree que es una Oh,DIOSA, y es una odiosa!
Siguieron
caminando y de repente... se encontraron con una E-RECTA... les dio cosa... No
les desagradaba... - La E-RECTA, les contó su historia:
“Yo
lo he pasado muy mal... Soy un EXPRESO (“¿Un expresso?”-“Un expreso Gestos)... UN EXTENSO (¿Un extenso? –
Un ex - tensssso!)... Antes siempre me citaban pero
ahora me curé y ya no me citan... soy un EX – CITADO (un exci...)(Se
corta).
¿Queréis
asociaros a mi club...? Tú puedes ser MI HEMBRA... MIEMBRA del club, claro...
¿Queréis que os enseñe mi membrete? Las portuguesitas
estaban un poco espantadas. Él sacó del pantalón, orgullosamente... una hoja de
papel. “Mirad que membrete, es el del Club”
Vaya
membrete!, dijeron ambas
Pasad,
pasad, que os ofreceré un té!. Os gusta tomar té?”
-“Bueno...
ella... mucho no estila... Tiene un sabor raro”. -“No es tila?... Claro que no estila!, dijo él.
ES CLAVO... es clavo de olor... esclavo de tu aroma... odiosa!... O, DIOSA, obesa!!...
Oh,
BESA...me..
Las
portuguesitas se espantaron y salieron corriendo,
mientras decían: Vaya té... Te de Testo, te de Sprecio!!!...
Y
al final, volvieron a sus casas. Allí se distanciaron un poco porque la
A-UTOPISTA, que ya quedó dicho que amaba el dinero, le debía dinero a la I-LUSA,
y de A-MIGUITA se le fue transformando en A-MOROSA
Y,
como pasa en todos los cuentos, finalmente, la I-LUSA decidió buscar la
felicidad en el matrimonio, como es tradición entre todas las I-LUSAS... y se
casó. Encontró en su mismo barrio de la Lusitania una
P-LUSA, de bolsillo con la que vivió una vida tranquila, sin sobresaltos y
feliz.
Y
tras tan largo viaje, pudo quitarse de la cabeza su símbolo de iniciada... la
ELE – MENTAL.