DIÁLOGO XXIII: EL COMERCIO FLORECIENTE
Hallábanse Pregúntocles
y Mamertonio discutiendo cuando acertó a
pasar Sócrates. Al notar su presencia, cesaron su discusión y Pregúntocles
interpeló así a Sócrates
Pregúntocles: Maestro ¿Porqué se permite el libre paso y entrada de
los capitales a todos los países del mundo, y se aboga por ello en todos los
foros y se define a nuestra sociedad como la del libre comercio, y, sin
embargo, se prohíbe la libre circulación de las personas...?. ¿Es que los
capitales son buenos y las personas son malas?
Mamertonio: Eso no requiere ni un pensamiento del Maestro, amigo:
todo el mundo sabe que los capitales son buenos, puesto que generan puestos de
trabajo, enriquecen a la población, inyectan vida en los países que no los
tienen...
Sócrates les miró fijamente y dijo: Os haré algunas
preguntas interesantes. Contestadme desde vuestra opinión más sincera: ¿De
donde vienen los capitales? -
Mamertonio: De los países más ricos.
Sócrates:¿Quiénes los movilizan?
Mamertonio: Los propios dueños de esos capitales, que deciden
invertirlos en otros países
Sócrates:¿Qué les mueve?
Mamertonio: La iniciativa de sus empresarios, inquietos, poderosos,
activos.
Sócrates:¿Ganan dinero al mudarse capitales a otros países, en lugar de quedarse
en el que están?
Pregúntocles: Sí, si no, no se moverían
Sócrates: Por consiguiente, ¿Podríamos decir que alguna de las
empresas que exporta capitales a los países más pobres, lo hace con la
intención de perder dichos capitales?
Mamertonio: No, Maestro. Si así fuera, los ejecutivos responsables
serían destituidos y sumergidos en el oprobio y la vergüenza.
Sócrates:¿Y podríamos afirmar que alguna de las empresas que crean trabajo en
otros países más pobres, montan negocios o les ayudan con créditos, pierde
dinero?
Pregúntocles: A la vista de los resultados que nos ofrecen, la
respuesta es “no”. Ninguna de ellas pierde dinero y nos consta.
Sócrates: Por consiguiente... si un país mueve sus capitales
hacia otro: ¿lo hace con la intención de perder dinero?
Pregúntocles: No, ya lo dijimos: no lo hacen para perderlos.
Sócrates: Por consiguiente: ¿podemos decir que piensa ganar
dinero, o sea, retirar más capital del que ha puesto?
Mamertonio: Sí. Las empresas se mueven para ganar dinero.
Sócrates: ¿Y que pasa cuando en un país pobre, entra un capital
grande y se lleva otro capital aún más grande: el país se vuelve más rico o más
pobre?
Pregúntocles: El país se empobrece aún más
Sócrates: Entonces: ¿Podemos decir que la entrada de capitales de
las grandes empresas en algún país es para beneficiarlo?
Mamertonio: No, evidentemente, no, Sócrates.
Sócrates:¿Y es lícito decir que la entrada de capitales en los países más pobres
les perjudica, pues tras dicha entrada de capitales aún serán más pobres?
Mamertonio: Desde luego Sócrates, es lo más verdadero que has dicho.
Sócrates: Pues esto que hoy os parece tan sensato y verdadero,
dentro de dos mil seiscientos años de evolución de la humanidad, aún no lo
habrán comprendido los hombres, e, inclusive, los gobiernos y educadores
repetirán la idea de que la entrada de capitales de los países ricos en los
países pobres, es muy buena para estos últimos.
Mamertonio: Pero habrá sabios inteligentísimos en esa época tan
evolucionada, y ellos no lo creerán, verdad?
Sócrates: A fe mía, M: que seguirán creyendo semejantes
mentiras.
Mamertonio: Es la hostia!! Vaya evolución
la de este mundo.